¿Cómo trata al talentoso entrenador cuyo perfeccionismo paraliza a sus subordinados directos? ¿O el experto de alto rendimiento que desprecia el trabajo en equipo en cualquier circunstancia? ¿Qué hay del sensible gerente que evita cualquier tipo de enfrentamiento? ¿Ignora los problemas? ¿Deshacerse de los directivos? ¿O los entrena? El entrenamiento requiere entender el problema de conducta de una persona en su contexto, decidir si el problema se puede solucionar y animar a la persona a adaptarse. El entrenamiento (ayudar a cambiar los comportamientos que amenazan con hacer descarrilar a un valioso gerente) suele ser la mejor manera de ayudar a ese gerente a tener éxito.