General Motors contra Toyota. CBS contra CNN. Pan Am contra British Airways. RCA contra Sony. Supongamos que le hubieran pedido, hace 10 o 20 años, que eligiera al vencedor en cada una de estas batallas. ¿Dónde habría hecho sus apuestas? En retrospectiva, la elección es fácil. Pero en esa época, GM, CBS, Pan Am y RCA tenían una reputación más sólida, bolsillos más profundos, mayor riqueza tecnológica, mayores cuotas de mercado y canales de distribución más poderosos. Solo un soñador podría haber predicho que cada uno sería desplazado por un competidor con muchos menos recursos, pero con aspiraciones mucho mayores.