Si todos los miembros de nuestra empresa tomaran decisiones empresariales normales con sentido común, seríamos imparables. Resulta que muy pocas personas, en nuestra empresa o en cualquier otro lugar, toman decisiones empresariales normales con sentido común. La mayoría de las empresas no fracasan por falta de talento o visión estratégica. Fracasan por falta de ejecución: el mundano bloqueo y abordaje que las grandes empresas hacen bien de manera constante y se esfuerzan por hacerlo mejor.